Mads Mikkelsen brilla en el infierno blanco de El Ártico

Por Juan Francisco Barrera @cine.365


De Youtube al Festival de Cannes. Joe Penna, músico y director brasileño, deja atrás el amateurismo de la plataforma digital para saltar a la pantalla grande con una ópera prima más que decente, con un gran sentido del espectáculo pese a la carencia de diálogos. Mads Mikkelsen entrega una de las mejores actuaciones de su carrera.

La situación creada por Penna, coescritor del guión, es tan sencilla como trágica: Overgard (Mikkelsen) es un piloto cuya avioneta capota en el inhóspito Ártico, por lo que tendrá que ir hasta el extremo para lograr ser rescatado. Meticulosamente, cada día gira una manivela para activar por momentos una señal de rescate y así poder ser encontrado. No obstante, el helicóptero que lo halla también cae víctima de las inclemencias del clima. El piloto muere y, desde ese momento, Overgard tendrá que hacerse cargo no solo de él mismo, sino también de la tripulante que resulta gravemente herida.


La excentricidad de sus videos de Youtube se queda allí, en Youtube. En El Ártico, Penna no arriesga con un montaje alocado ni tampoco con planos vanguardistas. Su exagerada sobriedad con la cámara, teniendo en cuenta el paisaje con el que cuenta a su servicio, resulta inadecuada. La gran intimidad que logra con Mikkelsen en pantalla puede que sea la razón de sacrificar lo anterior.



El danés entrega una actuación contenida, sin grandilocuencias, aunque no por eso menos conmovedora. La imagen de hombre duro que transmite va doblegándose poco a poco, cediendo ante el salvajismo de ese vasto averno blanco. Con paciencia y organización sortea las dificultades que se le presentan, que en ocasiones parecen no ser tan crudas como uno esperaría.


Y es allí donde las falencias del guión afloran: a Penna no le interesa incursionar en la relación del hombre con la naturaleza. No intenta asemejarse a la magistral Dersu Uzala ni tampoco imitar a la reciente El Renacido. Overgard es solo un hombre que debe ir del punto A al B. Del calentamiento global no hay rastro. El Ártico, fallidamente, es solo un ambiente y no un personaje más siendo que el título lleva su nombre.


La manera en que El Ártico logra entretener pese a sus ripios es el mayor éxito de Penna. Danzando entre los convencionalismos del género de supervivencia y el vanguardismo absoluto, el exyoutuber sale airoso con su primera película. Una por la que vale la pena pagar la entrada.



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