“Frozen 2”: Poder femenino con una temática más espiritual

Por Carolina Vergara @carojournalist



El estreno de la película “Frozen 2” llega a los cines con la gran ambición de lograr el mismo éxito que su antecesora “Frozen”, que se convirtió en un fenómeno cultural en el 2013, logrando que niñas de todas partes del mundo quisieran convertirse en la princesa Elsa y cantaran sin parar la canción: “Let it go”.


La primera película tuvo tanto éxito que la compañía Disney aprovecho la oportunidad de realizar una secuela que vuelve a traer al cine este mundo mágico de “Frozen”. Recuerdo que cuando salió la primera película, tuve alumnas de cuatro años, que sufrieron una mini crisis de identidad y querían que las llamara Elsa, en vez de su nombre real. Así de poderosa fue esta película, que no sólo impacto a los niños, también adultos se vieron hipnotizados por “Let it go”, que gracias a su coro y notas altas, se quedaba grabada en la memoria de forma automática.


En la cinta “Frozen 2”, vemos a Elsa (con la voz de Idina Menzel) que ahora es la reina del Arendelle, quién está recibiendo un inquietante llamado que sólo ella puede escuchar. Por otra parte, vemos a a Kristoff (Jonathan Groff), que sigue teniendo como compañero a su reno, Sven, que está buscando el mejor momento para proponerle matrimonio a Anna (Kristen Bell) y el simpático Olaf (Josh Gad), el muñeco de nieve que entrega la nota de humor a esta “familia”.


“Frozen 2” tiene una temática muy espiritual, lo que me dejo muy sorprendida y agradecida, ya que la película entrega valores de acercar a los niños a tener consciencia de los cuatro elementos (tierra, fuego, aire y agua), del constante conflicto entre pueblos indígenas y conquistadores, del poder que establece el hombre sobre la naturaleza rompiendo el equilibrio natural de la madre tierra, la memoria que tiene el agua y el poder de los roles femeninos.


Elsa se dirige hacia el bosque encantando, junto a su hermana Anna, Kristoff, Sven y Olaf para salvar a Arendelle. En este viaje, se encuentran con la tribu Northuldra (que tiene inspiración de los Samis, comunidad indígena de Escandinavia) y se encuentran con su líder Yelana (Martha Plimpton) y se dan cuenta que en esta tierra encantada, quedaron atrapados en el tiempo la tribu de Northuldra y el ejército de Arendelle.


En el pasado ambos fueron aliados y algo salió mal, y el área fue sellada por una niebla.



Para el público más adulto la reflexión de las ambiciones colonialistas, la restitución del trauma heredado por las comunidades indígenas, el viaje al auto-descubrimiento, la unión o matrimonio interracial y la sensación que en esta película el villano puede ser cualquiera, dejaran al espectador adulto con la sensación de que están viendo una película bastante política para ser Disney.


Hay muchas escenas en la película con un estilo muy ochentero, como cuando Kristoff canta su solo, las imágenes se asimilan a la composición de los vídeos musicales de esa época, que provoca mucha risa en el público adulto.


Por otra parte, la escena de Elsa tratando de atravesar el mar está muy bien lograda, dando la impresión de un mar real y la creación del nuevo caballo mágico de Elsa, Nokk, logran una construcción de la animación en un formato más cercano a la realidad que al dibujo.


En cuanto a la música, “Frozen 2” es un mucho más rockera, de hecho la canción principal: “Into the Unknown” es cantada por el grupo Panic! At the Disco y la versión en español: “Mucho más allá” por David Bisbal.


“Frozen 2” es una película súper recomendada (encuentro que es un poco larga para los niños, porque dura casi una hora y cuarenta minutos), pero nos trae un mensaje esperanzador y de reflexión bastante transversal para todas las edades.


Frozen 2 se estrena en Chile el 28 de noviembre, solo en cines.

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