#Series: Game of Thrones y el final que cambiará la historia de la TV

Por Juan Francisco Barrera @cine.365


Atrás quedó la pantalla negra del 10 de junio de 2007, justo cuando la meticulosa cámara de David Chase realizaba un primer plano a la cara de Tony Soprano. El corte repentino, la oscuridad y el prolongado silencio llevaron a los más de diez millones de espectadores a pensar que se trataba de un fallo de HBO. Pero no. Era un final polémico para una serie polémica. Un final del que aún se habla. Un final, en definitiva, perfecto para la que fue una obra revolucionaria de la televisión.


Doce años después, Game of Thrones toma la posta con lo que sin dudas será un evento histórico para la pantalla chica —que en la actualidad de chica no tiene nada—. Este domingo comienza la última temporada de una serie que se ha expandido hasta lo inimaginable. Que se ha convertido en un fenómeno cultural casi sin precedentes, en el paradigma de cómo rivalizar con el cine en cuanto a calidad y cantidad.


Seis capítulos y casi ocho horas en total, la octava temporada del drama medieval-político-fantástico creado por David Benioff y D.B. Weiss, adaptando la saga literaria de George R.R. Martin, se erigirá como un evento que romperá los esquemas de cómo hacer televisión. Año tras año, desde la primera reunión de los productores con el autor hasta la impactante última escena emitida hace casi ya dos años, Game of Thrones se las ha ingeniado para remecer las expectativas tanto de críticos como espectadores. Entregando fielmente justo lo que queremos ver. Poco a poco, sin darnos cuenta, comenzamos a desear más traiciones, más muertes, más dragones… y más Caminantes Blancos.


La culminación de tal perfeccionismo, de ese constante trabajo por llenar las expectativas, iniciará su último recorrido a las 22.00 por HBO. Muchos personajes están a punto de culminar sus viajes. Otros, recién los inician. No obstante, todos confluirán en Winterfell, el bastión donde los vivos se enfrentarán a los muertos en lo que será la mayor secuencia de acción jamás filmada en cine o televisión. En palabras de Peter Dinklage, actor ganador del Emmy en tres ocasiones por su papel como Tyrion Lannister, señaló: “La Batalla de los Bastardos es un paseo en el parque comparado a esto”.




No sabemos a cuál capítulo corresponderá. Tampoco quién vive o quién muere. Solo que la secuencia en las afueras del set tomó 55 días de filmación. Luego, según relatan en Entertainment Weekly, la acción se trasladó durante varias semanas más al interior del gigantesco plató construido para esta temporada. Ominosamente, entre los trabajadores se le llamó a este episodio “La Larga Noche”.


No es solamente en términos de escala que el final de Juego de Tronos revolucionará la televisión. También lo hará en cuanto a expectativas e impacto. Y para ejemplificar tomo uno de los finales más icónicos del último tiempo: el de Breaking Bad. La maravillosa creación de Vince Gilligan llegó a su última temporada ya habiéndonos mostrado un poco de lo que se avecinaba. Si bien el curso de los hechos permanecía oculto, podíamos vaticinar que no terminaría bien para Walter White. En el caso de la serie de HBO, las posibilidades de que todos vivan son prácticamente las mismas a las de que todos mueran. No hay certeza absoluta de quien sobrevivirá en una serie famosa por no tener reparos en matar a los protagonistas, a los personajes más queridos.


Y por último: lo que significa. El final de Game Of Thrones es el término de una obra gigantesca, que ha ido conquistando el mundo poco a poco hasta posicionarse como un fenómeno global. Se hace realidad la conclusión de una serie donde todo podía pasar, que solo estaba limitada por la imaginación de sus creadores y que, domingo a domingo, nos golpeaba con sus revelaciones. A partir de los últimos créditos, Game Of Thrones ya no será presente sino historia. Una de la que afortunadamente hemos sido parte por casi una década.




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