La forma del agua: Un cuento de hadas para adultos

Por Carolina Vergara @carojournalist


Siempre he tenido como un ritual, ver la mayor cantidad de películas nominadas al Oscar antes de la ceremonia de premiación. Cuando comencé a escuchar que “La forma del agua” tenía la mayor cantidad de nominaciones, lo primero que me llamó la atención fue el nombre, hay algo misterioso y cautivante en esas palabras: la forma del agua.


La película escrita y dirigida por el mexicano, Guillermo del Toro, es un cuento de hadas para adultos que tiene como protagonista a una princesa sin voz. Eliza (Sally Hawkins) es una empleada que limpia una instalación gubernamental secreta junto a su amiga Zelda (Octavia Spencer). Al lugar traen un misterioso monstruo (Doug Jones), una especie de pez hombre, que ha sido capturado por el oficial Strickland (Michael Shannon).



La película en gran parte es un homenaje al cine. Las escenas nos muestran un mundo nunca antes visto, que destaca la era dorada de Hollywood. Eliza es muda, pero escucha y baila la música de los clásicos de Hollywood, viviendo su propio musical.


La película es como una nueva versión de “La Bella y la Bestia”, donde hay un nuevo tipo de belleza, te puedes identificar con Eliza, no es una princesa perfecta, ella percibe que los verdaderos monstruos somos los humanos, se siente una mujer diferente, el simbolismo es que ella toda su vida ha sido un pez fuera del agua, que no sabe que no puede hablar en este mundo porque su voz pertenece a otro.



Para mi “La forma del agua” es una película sumamente política que habla de nuestros tiempos. El gran tema es la otredad: una mujer que literalmente no puede hablar, un monstruo que es realmente un Dios, el racismo contra una mujer de color, un homosexual que se siente fuera de lugar, de cierta forma Guillermo del Toro nos muestra que aquí la bestia no tiene que cambiar, que el amor es como el agua que no tiene forma, que el hombre que domina es realmente el verdadero monstruo, como la ideología nos está acabando y el miedo se apodera de nuestras emociones y nos estamos convirtiendo en una sociedad que no acepta lo diferente.


“La forma del agua” es una historia de amor, que está en todas partes, donde cada componente: la cinematografía, la música, el vestuario, las actuaciones (punto aparte es la gran actuación de Sally Hawkins como Eliza, no habla en toda la película pero transmite tanto con su mirada y gestualidad), es una película que te cambia de cierta forma, te lleva a un mundo distinto, imaginario, pero a la vez tan real.



Pienso que la “La forma del agua” se quedará con el premio a mejor director y mejor película.

Aunque podemos llevarnos algunas sorpresas.


El dato curioso es que Guillermo del Toro cuenta que un día lo llamaron sus amigos Alfonso


Cuarón y Alejandro González Iñárritu (a los que en Hollywood llaman “Los tres amigos”) y le dijeron así como…ven a la fiesta de los Globos de Oro a celebrar con nosotros, nos vamos a emborrachar. Guillermo les dijo, yo no tomo y si voy a tomar no quiero manejar. Sus amigos lo mandaron a buscar y 14 shots de tequila más tarde, Guillermo se encuentra con Sally Hawkins, a quién no conocía, y le dice “estoy escribiendo una película para ti en la cuál te vas a enamorar de un hombre pez”. Sally respondió muy cariñosa: “Maravilloso”, ese fue el primer encuentro y el inicio del proceso de creación de “La forma del agua”.







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