#TEATRO: “Tribus”, encontrar la familia en un mundo sin sonido

Por Carolina Vergara @carojournalist


Debo confesar que creo en las sincronías. Hace una par de semanas, estaba en New York y vi la maravillosa obra “Children of the Lesser God” del dramaturgo Mark Medoff. La obra trata de un profesor que enseña en una escuela de sordos y se enamora de una de sus estudiantes. La actriz de ese montaje, Lauren Ridloff, es sorda y gran parte de la obra es en lenguaje de señas. En ese momento pensé que nunca había visto una obra así y que quizás sería difícil que en Chile hubiera espacio para realizar un montaje con esas características.

Al llegar de vuelta, veo que en mi ausencia se estrenó “Tribus” de la dramaturga inglesa Nina Raine, que aborda esta temática y donde se utiliza el lenguaje de señas. ¡Sincronía!


¿De qué se trata la obra?

“Tribus” gira en torno a un personaje sordo, Willy, que lucha por hacer conocer sus sentimientos en una familia que está más ocupada de gritar que prestarle la debida atención. Willy conoce a Sylvia, quien lo inicia en la lengua de señas y a partir de ahí se desencadenan una serie de reacciones e intentos desesperados de esta tribu para defender sus dinámicas.


La familia de Willy la componen sus padres, su hermano Daniel y su hermana Ruth, que vuelven a vivir a la casa. Los personajes son mordaces y antagónicos, aquí el argumentar o discutir se ve como una prueba de amor.


Uno de los personajes más convincente, es el padre, Cristóbal, interpretado maravillosamente por Mateo Iribarren, el patriarca dominado por la familia. Un académico, un tanto irreverente, que vilipendia todo, desde el jugo de pera hasta la novia de su hijo, y que disfruta especialmente de denigrar a los habitantes del norte, en la adaptación local, la ciudad de Calama, a las personas sordas y a otros escritores, que él considera como de segunda categoría.


Foto: Rodrigo Lisboa


Con esta obra surge ese cuestionamiento sobre las familias, que a puerta cerrada, tienen reglas que otras personas pueden considerar incomprensibles. La dramaturga plantea que uno puede amar a alguien, un familiar, un amigo, quererlo mucho, pero ser también un poco cruel. El texto, ágil y mordaz, invita a reflexionar sobre quién tiene el problema: el que no oye o el que no quiere escuchar.


En lo personal, me gustó mucho la obra, tiene un elenco súper bien escogido, donde cada actor logra representar al personaje descrito por la autora. La escenografía, es más bien simbolista y ayuda a separar bien los dos mundos: el de los oyentes y los sordos.


El montaje adquiere mayor ritmo desde la mitad de la obra en adelante y si tuviera que dar una observación es el trabajo con la iluminación. Muchas veces se hace muy oscura y el trabajo de los actores, que utilizan el lenguaje de señas, se ve muy pequeñito, como deslavado, cuando es el momento más fascinante de toda la obra. Cuando los actores utilizan el lenguaje de señas uno queda como hipnotizado viendo su gestualidad y corporalidad.


Quiero destacar que los días miércoles la obra tiene subtítulos, una forma de acercar a las personas con disminución auditiva al teatro.


Foto: Rodrigo Lisboa


“Tribus” se presenta en Teatro UC hasta el 9 de junio.


Tribus

Teatro UC

Del 4 de mayo al 9 de junio

Dirección: Manuela Oyarzún.

Dramaturgia: Nina Raine.

Elenco: Mateo Iribarren, Tamara Acosta, Pablo Manzi, Ignacia Baeza, Andrea Garcia-Huidobro, Nicolás Zárate.

De miércoles a sábado a las 20:00 horas.

*La función de los días miércoles contará con subtítulos.

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